¿Qué objetivo deberíamos anhelar alcanzar?

En definitiva, obtendremos la contestación cuando sepamos cuál es nuestra «misión espiritual» Sin ella no tenemos razones para haber nacido. Con ella, podemos llegar a ser la persona exacta, en el lugar justo, haciendo el acto correcto y en el momento idóneo. Es la misma diferencia entre ser un barco a la deriva y un faro que, bien asentado en su montaña, guía a los barcos perdidos en la oscuridad de la vida.

Que el lector se interrogue: ¿Qué prefiero ser, un barco a la deriva o un faro irradiante?

 

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